AGRUPACIONES FOTOGRAFICAS
¿HACIA DONDE?

 

 

                        A día de hoy, resulta evidente la importancia de la labor que las agrupaciones fotográficas han hecho, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, por la difusión, promoción y dignificación del arte fotográfico. Cualquiera con la mínima memoria y conocimiento de la historia de la fotografía en España sabe que, sobre todo las grandes agrupaciones del país han sido un motor –quizás el único- que la han llevado al punto de reconocimiento en que actualmente se encuentra.

La “Real Sociedad fotográfica de Madrid”, testigo directo y activo de la historia fotográfica del país, fue el germen, a través del grupo “La Palangana”, encabezado por Gabriel Cuallado, de lo que después fue “La Escuela de Madrid”. Grupo heterogéneo que quiso y logro romper con el salonismo y lo que hasta ese momento se estaba haciendo en fotografía. El grupo “Afal”, fundado en Almería, que reunió a fotógrafos tan dispares como Pérez Siquier, Schommer, miserach, maspons o cuallado, también se caracterizo por su carácter rompedor y rebelde con lo habitual, hasta el punto de superar el “Pictorialismo” y acoger a través de su revista, tendencias más innovadoras, abriéndose, incluso, a lo que se estaba haciendo fuera de España. “Afal” nunca pretendió ser un grupo homogéneo, sino nutrirse y divulgar la más enriquecedora individualidad que aportaban unos artistas con las ideas claras sobre lo que querían hacer y hacia donde querían llevar la fotografía. De hecho, creo que esa fue la semilla del posterior espíritu “Nueva lente”, publicación que bajo el lema “vale todo” durante algunos años representó lo más innovador y rompedor que se había hecho fotográficamente en España. Así igualmente, podría hablarse de otras como la “Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza”, la “Agrupación Fotográfica de Cataluña”, etc.

                        Sin embargo, lamentablemente no en todas la agrupaciones se ha mantenido ese espíritu rompedor y rebelde que debe caracterizar toda creación artística. Sobre todo las pequeñas asociaciones, a veces, voluntaria o involuntariamente, han caído en un excesivo dirigismo u ortodoxia exagerada que en nada beneficia el enriquecimiento del arte fotográfico.

                        Los colectivos fotográficos, como todo grupo de creación, no deben ser tendenciosos, sino aglutinadores de tendencias individuales que es lo que los caracterizará como colectivos. Los logros de éstos han de ser los que consigan como alentadores y arropadores de las innovaciones y heterodoxias creativas de sus miembros. Caer en el error de dirigir o imponer el camino a seguir por los miembros es hermetizarse y no salir del ostracismo.

                        Debemos caminar hacia la recuperación de la lucidez de aquellos fotógrafos que quisieron ir contra corriente buscando otra manera de mirar, creando nuevos lenguajes y estilos creativos. Debemos anteponer la creatividad a la encorsetada perfección técnica y huir del inmovilismo que, a veces, supone el circunscribirse a los cánones impuestos. No me cabe duda de que las ortodoxias las crearon aquellos que, en su día, con su heterodoxia rompieron con otras ortodoxias anteriormente aceptadas. Este debe ser el camino a seguir por los colectivos fotográficos si se quieren seguir dando pasos hacia delante en el hecho fotográfico.

                        Olvidarnos de que las agrupaciones no son escuelas de fotografía para los nuevos miembros es caer en otro error. Estas deben ser enriquecedoras para todos, desde el miembro más antiguo al más nuevo. Es importante dejar de mirarnos el ombligo y dejar de retroalimentarnos con nuestro mismo nutriente, para abrirnos a nuevas ideas, técnicas, formas que nos puedan venir de fuera. Considero que es fundamental volver a hablar de fotografía dentro de nuestras sedes y no solo de aspectos organizativos, sin duda también importantes. Fomentar el debate sobre, aspectos creativos, historia, grandes fotógrafos, técnicas, etc. En definitiva, apostar por seguir enriqueciendo nuestra cultura fotográfica e intentando encontrar nuevos caminos expresivos.

                        Todo esto cobra mayor importancia, si cabe, si tenemos en cuenta la convulsión experimentada por la fotografía en la última década. El explosivo despertar digital, con todo lo que ha conllevado en cuanto a equipos, técnicas, procesos, ha tenido que ser asimilado, a mi entender, brutalmente rápido. La universalización  del acceso a la web y el tremendo desarrollo de las redes sociales que ha cambiado de forma espectacular la forma de mostrar nuestro trabajo, parece que casi nos obliga a la vertiginosa inmediatez de exponer a diario cada foto que hacemos. Con todo lo positivo o negativo que pueda suponer, esto es así y es la realidad actual; por eso es necesario el debate, la contrastación de ideas, el poder crearnos criterios acerca de como queremos, cada uno, seguir andando nuestro camino dentro de la fotografía. Ahí, yo lo tengo claro, deben de estar las agrupaciones como lo que históricamente han sido, verdaderos foros impulsadores y catalizadores del arte fotográfico.

 

José Miguel Martínez García 
Publicado en el núm. 2 de la revista digital del “Grupo Indalo-Foto”
Enero 2.013